Un flauta suele amar con su lado derecho, mientras que un juiljo por lo general utiliza el izquierdo. Algunos creen que esto es un poco extraño, es lógico cuando nosotros nos dividimos el sentimiento en arriba y abajo. Los flauta suelen declarar su amor jugándose bromas entre si, en cambio los juiljos suelen escribirse misteriosos poemas encriptados que junto a su pareja intentan descifrar palabra por palabra. Por otro lado, los pirípitis se sienten más cómodos intercambiando regalos entre sí, los cuales generalmente ellos mismo construyen con cariño y complejos planos de diseño.
Los flauta suelen dar abrazos a cambio de regalos, pero con los besos se sienten más libres. Los pirípitis son fanáticos de los abrazos, es por eso que trabajan arduamente para poder conseguir regalos a cambio de esos hermosos abrazos que dan los flauta con sus enormes brazos. Esto solía quitarles tiempo para intercambiar regalos entre sí. Pero descubrieron que los juiljos, aunque con brazos más pequeños, reparten abrazos indiscriminadamente devaluando así, los que recibían de los flauta. Frente a este problema los flauta crearon el beso, que se lo enseñaron a los humanos para poner celosos a los juiljos que con sus cabezas tan pequeñas y sus narices tan grandes no pueden intercambiar.