jueves, 17 de febrero de 2011

Los secretos

 Los pirípitis son amantes de los secretos, suelen guardarlos bajo llave en pequeñas cajitas de quebracho que ellos mismos fabrican. –El quebracho- dicen – Soporta el secreto más secreto sen dejarlo escapar. De hecho lo hace, ya que los pirípitis son dueños de todos los bancos de secretos que existen, incluso de algunos que no existen también. Un pirípiti, se llega a la conclusión, es un ser muy confiable.
En cambio los flauta, siempre tan dispersos, dejan los secretos en cajitas de eucalipto, que guardan debajo del sofá. Pero los eucaliptos son arboles muy parlanchines y siempre se van por las ramas, es asi que las cajitas se vacían con mucha facilidad. Claro está que los flauta ni se percatan de este suceso, ya que están siempre ocupados recolectando nuevos secretos, que muchas veces son los mismos que se les habían escapado, solo que no lo recuerdan.
Los flauta recojen los secretos en los bosques, cerca de donde viven los juiljos, criaturas marrones y duras semejantes a una nuez. Aquí es donde reside el problema, o quizás la solución, debido a que los secretos que los flauta encuentran son los que los juiljos dejan enterrados o colgados en los árboles, obviamente lejos de los pajarillos para que no se los coman. Los juiljos aman los bosques y las selvas, a diferencia de las playas y los desiertos donde está lleno de áspera arena que les lastima los pies. Además, un secreto enterrado en la arena se vuela fácil, como todos sabemos, los secretos cuando se sienten incómodos intentan escapar y la arena no suele ser de su agrado. Es por eso que los bancos de secretos son muy útiles a los juiljos pudiendo conservar sus preciados secretos, que como buenos egoístas no quieren compartir, alejados de cualquier otro.

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